Mis años 90 en formato disco (II) [Cronopio]

principe-de-bel-airMucho ha cambiado la relación que tenemos con la música, nuestra música, desde los años 90 hasta la actualidad. Evidentemente la música sigue siendo un elemento fundamental en nuestras vidas, erigiéndose en compañera en momentos de soledad o en vehículo de transmisión o dinamización de ideas, deseos o anhelos. Sin embargo, la forma en que nos acercamos a la música, cómo la consumimos, ha cambiado de forma radical, y he de reconoceros que para peor.

Obviamente en la actualidad contamos con mucha más oferta (y menos gravosa para nuestros bolsillos) y mucho más inmediata que hace 15 o 20 años. Y de cínicos sería quejarnos por ello. Sin embargo, esta sobreoferta ha supuesto una alteración en los cauces que marcaban la relación existente entre nosotros y un disco que podía ser de nuestro interés, desde el momento de saber de su existencia hasta el momento de disfrutar de él.

Y ésta es una cuestión fundamental a la hora de entender por qué mantememos una relación más estrecha con discos surgidos en los años 90 que con los surgidos en la era de internet. Y la clave está en el tiempo que dedicábamos a cada disco, en la relación que teníamos con él, el ritual necesario para escucharlo o el ritual necesario para adquirirlo. Cuestiones todas ellas que, evidentemente, generaban un nexo que es muy difícil que generemos hoy día.

Además debéis tener en cuenta que en la actualidad contáis con nosotros o muchas otras webs para seleccionar con qué discos queréis dedicar vuestro tiempo. Hace 15 o 20 años los adolescentes nos guiamos por la televisión, las revistas, la radio o las recomendaciones de nuestros amigos. La música y su escucha eran una cuestión mucho más social que ahora, en la era del individualismo del Ipod, y, por supuesto, si algo llegaba a nuestros oídos, muchas eran las cribas que este u otro disco debía haber superado. Salvo si comprábamos a ciegas en una tienda, ritual del que yo era un gran aficionado.

Pulp – This is Hardcore (1998)

Primer contacto
Hubo un tiempo en el que el concepto de vídeo musical no estaba tan desgastado como sucede en la actualidad. Impuesto por la pujanza de la todopoderosa MTV, acabaría adquiriendo un papel crucial no ya sólo en los procesos de promoción sino también a la hora de completar la experiencia que supone la escucha de una canción. Y así sucedió con ‘This is Hardcore‘, un vídeo que me cautivó desde el primer momento y el cual me permitió conocer al inigualable Jarvis Cocker.

Contextualización
Porque una vez superada la experiencia inicial, ‘This is Hardcore‘ es mucho más que lo que transmiten las imágenes que acompañan al tema. Esa conjunción entre el clasicismo de la edad dorada del cine negro y unas letras disimuladamente tórridas tenían el sucifiente atractivo como para conectar con el público de mi generación. Y lo mejor es que el tema homónimo no era más que una sola bala en un cargador repleto de grandes canciones, todas ellas un claro reflejo de una personalidad con la que era imposible no conectar desde un primer instante, pues Cocker era todo lo que un quinceañero quería ser.

Impacto y relación post 90’s
El llegar a Pulp con su disco más ‘inaccesible’ no hizo sino facilitar la comprensión de una carrera artística desgraciadamente más efímera de lo que a muchos nos habría gustado. His ‘N’ Hers y Different Class se convertirían de inmediato en discos importantes para mí, pero como pudisteis leerme hace unos meses, solamente suelo volver con regularidad a This is Hardcore.

Def Con Dos – Alzheimer (1995)

Primer contacto
Aparte de deberle algunas de las películas más divertidas que pude ver en esos años, a Alex de la Iglesia le debo el darme a conocer a una banda con la que conecté de inmediato. Dejándome llevar por un impecable, y pegadizo, trabajo realizado por sus tres vocalistas y a unas letras que, entre lo desternillante y lo combativo, tenían el valor de contener mensajes claramente generacionales, Def Con Dos se convirtieron, ipso-facto, en una de mis bandas de cabecera.

Contextualización
El intrínseco atractivo de la gran obra de Def Con Dos unido a la modernidad que destilaba en tiempos en los que el numetal aún no había desembarcado como corriente en España, convierten a Alzheimer en uno de los discos que más escuché esos años. Referencias a la realidad social de nuestro país, el mundo del cine y de la música y un metamensaje con el que Def Con Dos acabarían creando su propio universo se unían a una ironía e ingenio solamente igualado por otra de las bandas presentes en esta serie (atentos al próximo capítulo).

Impacto y relación post 90’s
Como era de suponer, al tratarse Def Con Dos de una banda con un fuerte nexo en lo artístico y musical con los años a los que perteneció, poco a poco dejé de rallar un disco como Alzheimer u otros como Ultramemia o De Poca Madre. Muchas de las letras contenidas en su álbum de 1995 siguen aún siendo totalmente vigentes. No sucede lo mismo con el sonido de la banda y con lo que ha venido los úiltimos años. Aún río con ‘El Coche No‘ o ‘Poco Pan‘, pero ya no conecto con la banda en la actualidad.

Madrugada – Industrial Silence (1999)

Primer contacto
Y fue gracias a la televisión que conocí a los daneses Madrugada. Evidentemente no estoy hablando de la española sino del canal alemán VIVA, aquel con el que las televisiones locales cubrían sus periodos de desconexión. Los casi cuatro minutos de ‘Beautyproof‘ bastaron, y eso que lo mejor estaba aún por llegar.

Contextualización
El magnífico Industrial Silence ejemplificaba todo lo que quería ser, y apareció justo en el momento adecuado. Con el inicio de la universidad en el horizonte, el Rock espacial, la psicodelia y, sobre todo, la impresionante voz de Syvert Hoyern, calaron con tal fuerza que este álbum quedaría marcado a fuego en mis recuerdos de la década a pesar de salir cuando la misma llegaba a su fin. Madrugada eran la banda sonora ideal para sentirse adulto, para sentirse independiente, para dar fin a la adolescencia y empezar a vivir en serio. Y eran el sonido ideal para decir adiós a una década y para saludar con fuerza y con insolencia a la siguiente.

Impacto y relación post 90’s
Y Madrugada me acompañaron hasta que en el año 2008 di por acabada mi formación viviendo en la ciudad de las luces. Y digo acompañaron porque ése fue el año de su despedida con su disco homónimo. Sigo acudiendo a Industrial Silence con mucha frecuencia, y además acabé logrando que mi veneración acabase siendo compartida.

Pearl Yam – Yield (1998)

Primer contacto
Pocas veces una canción ha tenido el poder que ‘Given to Fly‘ acabaría teniendo en el proceso de mi formación musical. Consciente de la existencia Pearl Jam aunque sin ser fan hasta el momento, sería la repentina conexión con la, desde entonces, mi canción favorita el punto de inflexión de una relación que condicionaría mi forma de ver la música años adelante.

Contextualización
Y es que Yield se convertiría, como ya os conté, en el disco que más quiero de mi banda favorita. ‘Given to Fly‘ no fue más que el flechazo que me permitiría disfrutar de momentos para mi mágicos, como ‘Brain of J‘, ‘Low Light‘ o ‘No Way‘, momentos que demostraban la madurez de una banda como Pearl Jam y que me servían como referente para alcanzar la madurez propia.

Impacto y relación post 90’s
Y fue desde ese verano de 1998 que Yield (y en extensión Pearl Jam) y yo nos hicimos inseparables. Independientemente del lugar en el que me encontrase, y siempre que lo necesitaba, ‘Given to Fly‘ estaba ahí para mí, para darme fuerzas y ayudarme a superar cualquier obstáculo. Obviamente Ten, Vitalogy o Vs también se acabarían convirtiendo en mis compañeros de viaje, un viaje que no acaba y que con ellos en las alforjas estoy seguro de que siempre llegaré a buen puerto.

Nine Inch Nails – The Fragile (1999)

Primer contacto
Con Nine Inch Nails se cumple el caso de ‘llegar a una banda a través de otra’, aunque en este caso la banda origen os parecerá a muchos bastante sorprendente. Sin saber yo nada de Metal o Rock Industrial, fui uno de los incautos que caímos en las redes de un recopilatorio surgido en 1998 llamado Generation Next y patrocinado por Pepsi. En el tracklist se encontraba uno de los últimos temas Metal que lograrían hacerse un hueco en una pista de baile, ‘The Beautiful Peolpe‘. Y es que yo, como tantos otros, no pudimos resistirnos a un petardazo mediante el que, siguiendo su árbol genealógico, acabé llegando a Trent Reznor.

Contextualización
Y el interés por ‘The Beautiful People‘ se acabó en cuanto abrí el doble digipack de The Fragile y comenzó a sonar la gloriosa ascensión de ‘Somewhat Damage‘. Con un sonido a mediocamino entre un Rock Industrial, por el que siempre he sentido más curiosidad que interés real, y el Grunge del cual era un férreo seguidor en esos momentos, acabé viéndome totalmente enganchado a la oscuridad de ‘The Wretched‘, al estribillo de ‘We’re in This Together‘ o a la furia de ‘No, You Don’t‘. Y en esos años en los que en mi círculo se hacía alarde del trvismo del Power Metal alemán, me acabé convirtiendo en un traidor al verdadero Metal de la mano de Trent Reznor y tras abandonar unas melenas omnipresentes hasta entonces.

Impacto y relación post 90’s
Con posterioridad he de reconocer que no he vuelto a conectar con Reznor y Nine Inch Nails con la misma fuerza que en el año 1999. Breves periodos de interés, sobre todo con Year Zero, no pudieron vencer a una desidia que tuvo su momento cumbre con el soporífero (porque solo lo he utilizado para echar la siesta) Ghosts I-IV. Y probablemente por culpa de ésto no he regresado a The Fragile con la misma frecuencia que a otros discos de éste listado, aunque sé que éste es un problema al que debería encontrar solución.

Dream Theater – Falling into Infinity

Primer contacto
Los últimos años de la década de los 90 representan mis últimas experiencias en la radio musical. Adicto a un programa de la desconexión local de Cadena 100 en mi pueblo, Sanctuary Hard Rock, en el verano de 1997 fui el afortunado ganador de una camiseta con la portada de Falling into Infinity, perteneciente a una banda de la que ni siquiera había oído hablar, Dream Theater.

Contextualización
Y como sucedió en el caso de Savatage, la escucha del disco en cuestión se tornó en una obligación, que se tornaría en necesidad o adicción, ante un Rock efectivo y complejo a partes iguales que suponía un desafío a las ganas de aprender que tenía en esa época. El sonido caleidoscópico de los teclados de Derek Sherinian en ‘New Millenium‘ o el abrumador riff central de ‘Burning My Soul‘ despertarían en un imberbe como yo esa curiosidad necesaria para poder acabar convirtiéndome en un proghead de postín.

Impacto y relación post 90’s
Rechazado por los fans más acérrimos de la banda neoyorkina, Falling into Infinity se convertiría en mi primer disco de Roclk Progresivo propiamente dicho, y solamente por ese impacto en mi formación musical ya merece un lugar privilegiado en este monográfico. Y además es, junto a Images & Words, el único álbum de Dream Theater donde tolero a James LaBrie, y eso también es bastante meritorio.

Soundgarden – Superunknown (1994)

Primer contacto
Nada, absolutamente nada sabía de la banda de Chris Cornell hasta que, con los colegas, escuché un tema de Def Con Dos donde sampleaban el riff inicial de ‘Rusty Cage‘. ‘Eso es de Soundgarden‘, me dijo uno de mis mejores amigos, y como padre que ve la oportunidad de meter en vereda a un hijo descarriado, me ofreció su CD de Superunknown y me despachó de forma críptica: ‘mañana me cuentas’.

Contextualización
Y evidentemente le conté. No entendía como algo así se me podía haber pasado por alto. Es cierto que difería, por tener bastante más de Black Sabbath que de Black Flag, de Pearl Jam, pero también es cierto que la cautivadora voz que aparecía en Temple of the Dog junto a Eddie Vedder estaba ahí, era quien presidía toda la función junto a unas guitarras que me recordaban las del evidente Tony Iommy. ‘Let me Drown‘ o ‘My Wave‘ como dos de los pepinazos Rock que había escuchado hasta la fecha, la críptica ‘Fell on Black Days‘ o la hipnótica ‘Black Hole Sun‘, componían el álbum ‘grunge’ más complejo que había escuchado hasta la fecha, pero eso no supuso nunca un obstáculo para un oyente que en esas fechas era una auténtica esponja.

Impacto y relación post 90’s
‘Si te has quedado con ganas de más toma esto’, me dijo mi amigo mientras me ofrecía su CD del Badmotorfingher al día siguiente. Y ‘Jesus Christ Pose‘ hizo el resto. Obviamente mi comentario fue que había una diferencia abismal entre un disco y otro: ‘parecen dos bandas distintas’. Pero esas dos caras de la obra de Soundgarden compondrían uno de los pilares en los que se apoya mi extensa discoteca, a pesar de que los de Seattle se me caerían con el paso del tiempo al mismo ritmo que Alice in Chains ascendían para ocupar su lugar.


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En este blog distribuimos toda la información que encontramos sobre conciertos, discos, bandas, etc. Un blog sobre la música que te gusta, los mejores grupos, los conciertos más grandes y los más pequeños. Lee sobre rock, en un blog pensado para disfrutar de la música y todo lo que la rodea. Recuerda que este post fue originalmente publicado en: Hipersónica http://feeds.weblogssl.com/~r/hipersonica/~3/18H4pOVY6a8/mis-anos-90-en-formato-disco-ii ¿El rock está muerto? ¿El rock es cultura? ¿el rock es una forma de vida? Rock español e internacional, para los mejores oídos.

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