The Flying Eyes – Lowlands: el rugido del blues [Cronopio]

the-flying-eyes-lowlandsApuesto a que habéis escuchado en innumerables ocasiones eso de que el Blues está muerto. Yo también. Y en parte, he de reconocer, que estos lenguaraces llevan razón. Con la muerte de mi adorado Gary Moore y la espiral degenerativa en la que parece haberse metido Eric Clapton, es normal que muchos hayan hayamos sentido un vacío, una ausencia de referentes que ha llevado a realizar tales afirmaciones.

Aún tenemos a The Black Keys y Joe Bonamassa dirán otros, y tampoco no les faltará razón. También están The Blackwater Fever digo yo, y creo que muchos me miraréis asintiendo. Y por supuesto tenemos proyectos más o menos acertados como The Delta Saints, Trampled Under Foot o a la castaña pilonga de Gary Clark Jr, los cuales han lanzado disco este año. Y hoy debemos sumar a la terna a The Flying Eyes, quienes junto a The Blackwater Fever, ofrecen un punto de vista más sucio y psicodélico del Blues de lo que solemos estar acostumbrados. Y he de reconocer que lo hacen muy, pero que muy bien.

Encontrando su propio camino

Oriundos de un estado en el que la esencia del Punk lo impregna todo (Maryland), Adam Bufano, Mac Hewitt, Will Kelly y Elias Mays Schutzman optaron por alejarse en lo musical de aquello que, inexorablemente, podría esperarse de ellos, apostando por referenciar al espíritu de la costa oeste, con San Francisco y su psicodelia como efigie que se erige continuamente frente a sus ojos.

Así es como debutaron discográficamente el año 2009 con un álbum homónimo y lanzaron su segundo ejercicio en el año 2011, presentándose como una de las bandas más atractivas del underground norteamericano pero adquiriendo mayor fama en el continente europeo gracias a la positiva acogida de su blues áspero y psicodélico que parecía estar cantado por el mismísimo Jim Morrison.

Y ha sido precisamente la creciente fama de la banda en territorio europeo un punto de inflexión para el devenir creativo de The Flying Eyes. Recogiendo parte del espíritu Hard Rock demostrado por bandas suecas de la talla de Graveyard o Witchcraft, y siendo una de las bandas promocionadas por el actual Rey Midas del Blues, Dan Auerbach, los de Maryland han logrado desarrollar una entidad ‘propia’ encarnada en la propia figura de su vocalista Will Kelly, quien ha abandonado los efluvios morrisianos y ha optado por un estilo más personal mientras esta maduración de la propuesta de la banda norteamericana también tiene su reflejo en el aspecto instrumental de su música.

La rudeza le come el terreno a la psicodelia

Y si he de ser sincero con vosotros, aún no tengo claro que el exponencial cambio experimentado por The Flying Eyes haya sido para mejor o para peor. Musicalmente siguen moviéndose por la misma senda que en sus anteriores dos álbumes, pero los matices no me están permitiendo decidirme. Por un lado es muy de valorar la apuesta por recorrer un camino un tanto más ‘personal’ (o con unas influencias más disimuladas) y deshacerse de cierto san benito que empezaba a ser un lastre para la banda. Por otro, los de Baltimore suenan hoy más potentes que nunca, mucho más rabiosos y sus guitarras mucho más ásperas y crujientes, lo cual también es de valorar.

Sin embargo, y atendiendo motivaciones estrictamente personales, no puedo ocultar que ese deje a lo Jim Morrison en el trabajo vocal de Will Kelly es probablemente la mayor seña de identidad histórica de la banda. Es muy de valorar que el vocalista haya evolucionado y lo haya hecho de forma tan brillante como Lowlands atestigua, pero debo reconoceros que el halo de Morrison planeando sobre The Flying Eyes para mí no significaba un debe sino un estímulo, y la no existencia del mismo no resta, pero tampoco suma.

Junto a lo anterior, en Lowlands llega a dar la impresión de que para que The Flying Eyes sonasen más crudos era necesario precisamente restar importancia a la psicodelia, como si cualquiera de los dos elementos restase efectividad al otro. La banda suena más potente e incluso más fresca que nunca en este tercer álbum, todo ello de la mano de pepinazos como ‘Long Gone‘ o el single ‘Under Iron Feet‘, pero acaba haciéndose inevitable el pensar que ésta ‘estandarización’ del sonido de los norteamericanos haya podido significar un lastre creativo, es decir, que esta apuesta por un sonido menos identificable pueda haber supuesto que The Flying Eyes no hayan podido dar tanto como era posible esperarse.

Presente brillante y futuro muy esperanzador

Y con esto no pretendo dar a entender en ningún momento que el álbum no sea estimulante o que no ofrezca momentos reseñables, que los tiene y a montones. Mi intención es radicalmente opuesta.

Como decía, la apuesta por dotar de mayor potencia a la base rítmica y a las guitarras y sus efectos, los cuales en momentos me han llegado a hacer pensar en una banda Drone, es un importante acierto que logra compensar la breve desilusión de no encontrar la sombra del maestro pululando por el álbum y, sobre todo, abre una vía muy interesante de cara al futuro (por mucho que la psicodelia haya perdido peso).

Y es precisamente esa vía, el que el nuevo camino que se abre para la banda pueda significar que Lowlands no sea una obra cumbre sino el inicio de una nueva ascensión en lo cualitativo el principal acierto del álbum, ya que el mismo cuenta con una calidad tal que no puede hacernos sino babear ante la perspectiva de que los de Maryland puedan mejorarlo en el futuro.

Hipersónica vota un 7,7Como pretendía daros a entender al principio, la vertiente más rockera del Blues sigue en buena forma a pesar de que muchos de sus viejos referentes nos vayan dejando o vayan prefiriendo dedicarse a otros menesteres. The Blackwater Fever, Graveyard o The Flying Eyes han lanzado su tercer álbum en estos últimos doce meses demostrando que sus respectivas carreras son una ascensión que no tiene visos de detenerse. Todas parecen haber encontrado su espacio definitivo, y The Flying Eyes lo han hecho a pesar de renunciar a su rasgo más característico. A veces lo hecho de menos, pero cuando no lo hago disfruto como un enano. Y esto, al fin y al cabo, se trata de disfrutar. ¿Verdad?


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En este blog distribuimos toda la información que encontramos sobre conciertos, discos, bandas, etc. Un blog sobre la música que te gusta, los mejores grupos, los conciertos más grandes y los más pequeños. Lee sobre rock, en un blog pensado para disfrutar de la música y todo lo que la rodea. Recuerda que este post fue originalmente publicado en: Hipersónica http://feeds.weblogssl.com/~r/hipersonica/~3/h6OuqJVHnz8/the-flying-eyes-lowlands-el-rugido-del-blues ¿El rock está muerto? ¿El rock es cultura? ¿el rock es una forma de vida? Rock español e internacional, para los mejores oídos.

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